
Con gran tristeza nos despedimos de nuestro querido amigo Bruce Jellard, quien celebró una vida llena de propósito, dignidad, amistad y corazón.
Bruce alcanzó la maravillosa edad de 85 años el pasado mes de diciembre y, durante ese tiempo, construyó una vida que abarcó países, carreras, amistades y generaciones. Eligió Bali como su hogar, pero su influencia y sus amistades se extendieron mucho más allá de cualquier costa.
Bruce era, en esencia, un caballero del mundo.
Como antiguo director de un club de golf internacional, unió a las personas a través del deporte, el liderazgo y la camaradería. Para Bruce, el golf nunca fue solo un juego, sino una forma de conexión, respeto, disciplina y alegría de compartir buena compañía en una verde calle de golf.
También se distinguió como presidente de la sección de Bali de Skål International, dirigiendo esta organización turística internacional durante seis años de dedicación. Bajo su dirección, la sección prosperó, las amistades se profundizaron y innumerables profesionales de todo el mundo se sintieron acogidos, animados e inspirados. Bruce tenía la rara habilidad de hacer que todos los presentes se sintieran incluidos, sin importar quiénes fueran o de dónde vinieran.
Más allá de los títulos y los logros, el corazón de Bruce estaba firmemente arraigado en el servicio.
A través de su trabajo con los rotarios, contribuyó de forma discreta y constante, ayudando a los demás no por reconocimiento, sino porque creía que una vida solo tiene sentido cuando mejora la vida de los demás.
Y luego está la historia de amor en el centro de la vida de Bruce, su amada esposa, Wiwik.
En sus últimos años, cuando sus fuerzas se debilitaron y sus días se volvieron más frágiles, Wiwik permaneció a su lado con una devoción inquebrantable. Ella fue su cuidadora, su compañera, su ancla y su mayor bendición. Su vínculo era un ejemplo vivo de lo que es una verdadera relación de pareja: paciencia, ternura, lealtad y un amor que no se retira cuando los tiempos se vuelven difíciles. Bruce era profundamente consciente de este regalo y llevaba esa gratitud en su corazón todos los días.
Conocer a Bruce era conocer la calidez, el humor, la sabiduría y la amabilidad.
Tenía historias que contar, lecciones que compartir y una presencia constante que hacía que la gente se sintiera segura, escuchada y valorada. Sus amistades eran duraderas y sinceras. Su apretón de manos era firme. Su palabra era de confianza.
Bruce deja atrás no solo recuerdos, sino un legado de liderazgo, servicio, amistad y amor. Nos enseñó a envejecer con dignidad, a dar sin buscar recompensa y a amar con fuerza tranquila.Aunque sentimos la tristeza de su fallecimiento, también sentimos una profunda gratitud por haber tenido la suerte de compartir con él el viaje de su vida.
Aunque sentimos la tristeza de su fallecimiento, también sentimos una profunda gratitud por haber tenido la suerte de compartir con él el viaje de su vida.
Nuestro más sentido pésame a Wiwik y a toda la familia y amigos de Bruce en todo el mundo.
Bruce, todos te echaremos mucho de menos. Viviste una vida maravillosa.
Descansa en paz, amigo nuestro.
Siempre te recordaremos.